Estado Laico en C.R.

Antes de hablar absolutamente nada, quisiera aclarar que yo soy católico, creo en Dios, y todo lo que quieran decir, pero simplemente creo más en el pragmatismo, no buscar la confrontación porque ustedes crean o no en un Dios, si ustedes sean de ideología Derechista o Izquierdista, no importa. Simplemente voy a dar mi punto de vista.

Un tema muy sonado últimamente en variados ámbitos, como lo son la Asamblea Legislativa, la Iglesia y su Administración, las Universidades, Mi Casa, Su Casa, no podía dejar de ser hablado por éste ignorante servidor. Me declaro realmente ignorante del tema, puesto que lo he comprobado es muy poco o nulo, aunque si puedo suplirles algunas conjeturas y un poco de criterios al respecto.

Cosas sabidas: La Constitución establece que la religión católica, es la oficial, sin embargo se acepta la libertad de cultos, textualmente dice así: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres.”

Analicemos este enunciado jurídico.

Empecemos por la primera parte: “La Religión (…) la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento”. Esto quiere decir, que el Estado, como diría yo en mi ignorancia, persona jurídica mayor, tiene una religión. El término correcto para expresar la oración pasada, es que Costa Rica tiene un Estado CONFESIONAL, esto conlleva todo el resto del enunciado, que el estado mantendrá la Iglesia, darán el poder sobre los casamientos, entre otros, pronto a ser desarrollados. Esto simplemente suena absurdo en nuestra época, pues no tanto en 1871 ni en 1949, las constituciones anterior y actual.

La segunda parte: “(…), sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos”. Hasta aquí todo muy bonito, todo perfecto, se aprueban todos los otros cultos, es decir, todas las iglesias de los santos de los últimos días, luteranos, calvinistas, judíos, musulmanes, entre otros, pueden ejercer libremente sus creencias dentro del territorio nacional. Todo perfecto, sigamos.

La tercera parte: “(…)que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres.” Ajá. Aquí encontramos un problema. ¿Quién establece la moral universal y las buenas costumbres?¿Quién decide lo qué es bueno y malo? Sí, así es. No tenga miedo. Dígalo. La Iglesia. La Iglesia determina la moral, la manera en que tenemos que comportarnos para ser socialmente aceptados, las buenas costumbres, lo que no se debe de hacer, y para eso existen muchos ejemplos, que el más conocido es la fertilización in-vitro. Esto es uno de los muchos ejemplos del poder de la Iglesia, establecido Constitucionalmente. Otro ejemplo muy sonado: Guías de Educación Sexual. Es inconcebible que en un Estado Moderno, se hable de prohibir los condones. Creo que todos sabemos que es un condón, y todos sabemos que es una enfermedad de transmisión sexual, y especialmente, cuánto ayudan los condones a prevenir éstas, y cómo yo sé que sí, entonces no digo nada más sobre esto. ¿Qué es el problema? La Iglesia no apoya el uso de condones, sino que más bien apoya la ignorancia, prohíbe los preservativos, las pastillas del día después, entre otras. El problema con esto es que la gente en serio cree que todo lo que dice la Iglesia va a ser cierto, entonces no usan condones, les da miedo usar las pastillas, por el miedo al desprecio de los demás feligreses. Un problema de discusión, en serio problemática, son las guías antes mencionadas. Estas deberían ser el trabajo del gobierno, el Estado debería definir los parámetros para estas, pero no. No. Las hace la Iglesia. Y esto crea un gran problema, puesto que los jóvenes y niños de hoy en día no los educan en casa ni en la escuela, exactamente porque la Iglesia determina que las buenas costumbres y la moral es no hablarle sobre esto directamente a los niños. Y claro, las guías sexuales, están excesivamente llenas de omisiones y vacíos. Pero voy a parar aquí, me he extendido demasiado sobre el tema.

Beneficios de un Estado Laico:

a. Liberación verdadera de doctrinas y creencias en el país.

b. Manejo verdadero por parte del Estado del Registro Civil. Para el que no lo sabía, solamente la Iglesia puede casar gente y de una vez inscribirlos en el Registro. Los matrimonios de CUALQUIER otra religión no son aceptados, hasta que se hagan frente a un notario, que los inscriba.

c. Menos dinero del P.I.B. para la Iglesia. Sí, hay un cierto porcentaje que se le da a la Iglesia.

d. Revelación de que se puede dejar el conservadurismo de lado, y buscar el pragmatismo y/o modernismo. Revelación de que podemos usar condones sin miedo, que los más pequeños integrantes de la sociedad tienen que aprender por manos laicas, sin influencia religiosa, porque sino estaríamos repitiendo los mismos errores una y otra vez. Aquí quiero tener la grandísima modestia de citar a Hegel: “Lo único que hemos aprendido de la historia, es que no aprendemos de la historia”. Esta frase ha sido usada por muchas personas, pero quiero nombrar dos, si se me permite, son Karl Marx y Adolf Hitler. Pues sí, los dos nos demuestran que no aprendemos de la historia. Y para explicar esta intervención, quisiera referirlo, querido lector, a que lea sobre la historia de la humanidad. La Edad Media, para mí, una época totalmente muerta en Europa Occidental, pasó reinada por la Iglesia. En este momento, hay muy pocos países, sino ninguno, aparte de Costa Rica, en América Latina, que establezcan una religión oficial, y ésto es un poco preocupante.

No hemos aprendido de la historia, que la Iglesia-Estado es una combinación que simplemente no resulta en algo bueno, ejemplo de esto es la Inquisición en la Edad Media, un ejemplo moderno, la prohibición de la fertilización in-vitro o la problemática de Guías de Educación Sexual. Tenemos que aprender de nuestros errores, y decir Sí al Estado Laico en Costa Rica.

Por una Costa Rica sin religión, sin Moral introducida por una institución alejada de sus primeras ideas, sin guías del siglo XIX. Por un Estado Laico.

Atrévase a Pensar querido lector. No se deje engañar por la Iglesia y su férreo control sobre nosotros.