Navidad, a la vuelta de la esquina.

Hace no pocos días estaba entrando a mi casa, llegado de la Universidad, como siempre, atareado y en mis cosas, cuando vi a mi querida madre, adornando… Lo único que pude pensar fue: ¿WTF?¿NAVIDAD?¿YA?…

Pues sí, no me había dado cuenta, ya ha llegado la época del año,en la cual la gente se congrega, y empieza como loca a gastar dinero. Aún con media crisis encima, vamos a gastar nuestros aguinaldos en ella. Y, por qué? Por una tradición traída de largo, y capitalizada por la Coca-Cola (según tengo entendido, la leyenda de un señor que regalaba juguetes a los niños en algún país nórdico, fue tomada por la compañía y transformada en el Santa Claus, Colacho o Santaclos que conozcamos nosotros) y exportada al mundo en forma de viejo con una capa roja que te va a traer regalos.

Pues sí, es una visión un tanto ruda sobre la navidad, pero es cierta. Y continúa.

Tal como dijo @isortega, “la navidad (…) cuando todos aparentan caerse bien… y hasta ser felices!!” . Y en cierto modo, es cierto, aunque yo no comparta esa visión del todo, para muchas personas eso es la navidad. Una época para aparentar la felicidad, la amistad, y hasta a veces poder cumplir bien esto.

Para concluir, el mensaje que quiero extender es este:

Por Favor, no tomen la Navidad como una obligación de gastar su dinero ganado arduamente, tampoco es que no les pido que no hagan nada. Por favor, tomen la Navidad como la oportunidad de reconciliación con su familia y amigos, como una oportunidad para compartir y hasta conocer nuevas amistades, no se dejen tragar por el capitalismo (del cual todos somos parte y yo no niego ser derechista), que tantos valores a través de la historia nos ha corrompido, reemplazándolos con otros, de otros lugares, o de invención extranjera.

Inspirado por el artículo de Jacques Sagot, Digamos No, Página Quince en La Nación