Cuando una hermana se va…

Bueno como algunos supieron porque les conté o porque lo leyeron en el blog de Alejandro Trejos, mi hermana Ana María anoche ofreció su último concierto antes de ir a audicionar a Europa para una oportunidad para estudiar en una de cinco conservatorios o universidades (ni idea). Hoy tomó su vuelo. Anoche nos despedimos de ella con una comida y luego unas cervecitas, pero ahora que se fue, nada será igual.

No dejo de pensar, soy el tercero de cuatro hijos. Mi hermano menor Roberto apenas está empezando el primer grado, y yo estoy en mi segundo año de Universidad. Mi hermano Pablo está trabajando en Punta Islita en Guanacaste, y se acaba de graduar, y trabajará allá 9 meses más todavía, y aunque venga unos días al mes, no es lo mismo.

Prácticamente me quedé solo en la casa. Es cierto, tengo que ser el guía y ejemplo de mi hermano menor (o sea, imagínense, jajaja), y bueno, siento que es una gran responsabilidad la que recae sobre mis hombros, y no se si estaré preparado.

Toda mi vida he vivido con mis hermanos a mi lado, y yo sé que siempre estarán ahí, pero ahora que se alejan territorialmente, sé que no será igual. NADA. Ahora voy a tener todas las responsabilidades, pero también mayores derechos. Tendré que madurar las cosas que no he madurado durante estos años, y dejar de hacer cosas que antes podía y ahora me estarán vedadas.

Mi hermana Ana se va por tres meses, y luego vuelve para esperar la respuesta, ojalá y sean la mayoría positivas, y luego volverse a ir, tal vez por muchos años, tal vez para volver esporádicamente de visita cada lustro, nadie lo sabrá, hasta que suceda.

Tal vez con esta entrada me haga un poco de falta la coherencia, pero por eso tengo una excusa, y es la U. Por el momento voy a entrar a período de exámenes, y tal vez no pueda bloggear, hasta que terminen, quien sabe, hasta que pase se revelará que pasará (¡sias boli!)

Actualización

A Ana María la aceptaron en Berna, Suiza, y está haciendo los papeles para los trámites.