¿Cuestión de percepción?

Sólo se necesita un hecho con carácter delictuoso para desencadenar el populismo punitivo.

Sólo se necesita una violación a la individualidad de una persona para someter a juicio público la totalidad del sistema.

Se necesita nada más un abogado bobalicón que se lance a las calles como el “amigo” del pueblo, para poder satisfacer sus propios intereses y necesidades, para poder desatar la gran marea roja del populismo punitivo.

Marea roja, porque desatará sangre, y desatará mucha.

Correrán cabezas, correrá la sangre tal como lo cuenta la toma de Jerusalem por los cruzados, tal cual corría la sangre por las calles.

No es que no debemos cuestionar las políticas de seguridad, no es que no debemos cuestionar el sistema, es que debemos considerar si vale la pena tirar todas las garantías individuales constitucionales por la borda, por cuanto lo pide la masa, el cual tal vulgo interesado en sangre.

No es que estoy incitando al orden ni al desorden, ni caos ni coherencia ni solucionan nuestros problemas.

No creo en esta vía a prima facie, ni ningún ser humano con consciencia de humanidad lo debería de hacer.

Como leí de un amigo columnista, no es cuestión de nosotros determinar quien puede ir a la cárcel por solo verlo, es cuestión de los tribunales.

No puedo ofrecer una solución que sea igual de atractiva como la idea de meter a todos los delincuentes en la cárcel, pero si puedo someter a análisis la situación, extender el problema y buscar una solución real.

Dejo la discusión abierta, por si acaso algún lector quiere rebatir el tema, me encantaría poder debatir el tema.

 

No pretendo…

No pretendo ser alguien quien no soy.

No pretendo ser un escritor, si mi habilidad literaria es toda obtenida a través de la experiencia que me ha dado este sitio.

No pretendo ser un poeta, especialmente si mi única experiencia lírica está escrita en cuadernos del colegio, que hace mucho quedaron olvidados en el recuerdo.

No pretendo ser alguien que no soy, si nunca he buscado ser otro, que yo mismo.

No pretendo ser alguien sin aspiraciones, no pretendo ser uno más.

Lo que si pretendo, es ganarme mi camino, y crear mi destino.

Lo que si pretendo, es ser yo mismo y disfrutar los frutos que esto produce.

Pretendo y hago.